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   buceo / informes
En las exclusivas aguas de Kiribati

Cuando con un amigo descubrimos el Atolón Kiritimati, hace ya varios años, encontramos un paraíso al margen de los tradicionales circuitos turísticos del océano Pacífico.


Apenas al norte del ecuador y al sur de Hawai, esta isla que el capitán Cook denominó Christmas Island, por haberla avistado en víspera de la navidad de 1777, y luego formara parte de las Islas Gilbert, el atolón de coral más grande del Pacífico, hoy es territorio de la república de Kiribati. Por tiempo reconocida por su pesca, está comenzando a ser vista como destino de buceo.

Hace unos 40 años los ingleses y luego los norteamericanos establecieron una base para pruebas nucleares. Afortunadamente nunca llegaron a efectuarse pruebas atómicas en la isla misma, reflejándose en la riqueza y variedad de vida marina que la rodea.

Dado que acceder a la isla es costoso y complicado para cualquiera, hay que tener un gran espíritu de aventura. Tampoco cabe duda de que esta remota ubicación le ha permitido mantener las condiciones virginales que la caracterizan.

El hotel Captain Cook, un ex club de oficiales, con habitaciones en el edificio principal y unos pocos bungalows, era el único lugar donde alojarse ... y comer (no había restaurantes alternativos). Es recomendable llevar rollos de película, pilas, protector solar y otros efectos personales que seguramente no conseguiría en la isla.

Con una visibilidad promedio de 30 m, la isla cuenta con un único operador de buceo. Este dispone de embarcación para salidas embarcado, dos compresores para recarga, cámara hiperbárica y por supuesto tanques, reguladores y lastres. Con muy buena predisposición, brindan una adecuada asistencia, y lo que es mejor aún conocen donde conviene bucear según el día y las expectativas de cada uno.

Mucho coral y gran variedad y cantidad de peces. Vimos tiburones, inclusive un cabeza de martillo bastante grande, tortugas, atúnes de cola amarilla, morenas y millones de peces tropicales. En un momento dado se formó una nube de por lo menos 100 rayas de águila.

Probablemente como consecuencia de una mínima interrelación entre buzos y peces, o sea nada de "feeding", pudimos contemplar un comportamiento natural de los animales.

Haciendo snorkeling en la laguna, pudimos contemplar, a muy corta distancia, enormes ejemplares de manta raya de 4 m de envergadura.

Por la noche no hay mucho para hacer, salvo compartir experiencias entre amigos, ver videos y desde luego participar del luau semanal que incluye cerdo y langosta asada.

Por último me gustaría aclarar que este sitio es solo para quienes además de disfrutar del buceo deportivo y los ambientes naturales, se adaptan a una estadía sencilla y sin muchas comodidades y por supuesto tienen algo de explorador.

Autor: George Stoneham


(click en las fotos)