actualizado el
26/12/17

 buscar en el sitio
 servicios
 enlaces
 agregar a favoritos
 quienes somos
 herramientas
 mapas
 el clima
 horas,medidas &
 distancias
 tipo de cambio
 aeropuertos
 la electricidad
 lista para viajes
 accesos a
 embajadas
 oficinas de turismo &
 cybercafes
 
   buceo / informes
Buceo en naufragios

El buceo en naufragios es una experiencia única que suma a la espectacularidad del buceo un fuerte componente emocional. Este tipo de inmersiones despierta nuestra imaginación con fantasías de trágicos hundimientos, civilizaciones antiguas, tesoros escondidos, batallas navales, fuertes tempestades, arrecifes traicioneros y …

Ya sea originados en forma accidental o por obra de la voluntad humana, es posible encontrar restos de naufragios en todos los mares del mundo; la propia naturaleza inquisitiva del ser humano, usualmente acentuada en quienes practican el buceo deportivo, añade otro elemento que hace más atractivo sumergirse en ellos.

Actualmente el buceo en pecios o naufragios se ha transformado en algo tan popular y solicitado, que todos los destinos de buceo con posibilidades de ofrecer esta opción, lo incluyen entre sus sitios más interesantes.

Dadas las condiciones particulares de este tipo de submarinismo en las que hay factores de riesgo adicionales, es imprescindible aplicar normas de seguridad específicas además de las reglas estándares del buceo en aguas abiertas.

Conocer los antecedentes de un naufragio (puerto de origen y destino, tipo de embarcación, circunstancias del hundimiento, etc.), no hace más que anticipar los secretos escondidos tras ese velo de misterio que yace bajo las aguas.

Un aspecto a tener presente es la prohibición o acceso restringido que rige sobre muchos restos, ya sea por razones de seguridad, protección del patrimonio arqueológico, cuestiones religiosas, etc. No olvide que hacerse de "recuerdos" suele estar penado por ley.

Informarse sobre las características del hundimiento (localización, profundidad, dimensiones, posición, condiciones de su estructura, accesos a su interior, tipo de carga, etc.) es fundamental a efectos de planificar la inmersión.

La existencia de redes, cabos o cualquier objeto que pudiera obstaculizar la circulación deberá estar contemplada anticipadamente.

Además de lo anterior, resulta vital conocer las características de la zona donde yace el naufragio (corrientes predominantes, temperatura del agua, nivel de visibilidad y tipo de fondo), entre estas debemos incluir las que hacen a la flora y fauna del lugar.

Los naufragios suelen transformarse rápidamente en hábitat natural de una abundante vida marina. Ella comienza con colonias coralinas, anémonas y esponjas que son el refugio ideal para pequeños y coloridos peces, los que a su vez atraen a depredadores ubicados más arriba en la cadena alimenticia.

Como consecuencia de todo lo anterior nuestro equipamiento deberá comprender:
Un cuchillo robusto con una hoja de corte con dientes aserrados que incluya cortacabos.
En caso de que el buceo abarque zonas internas del naufragio, es imprescindible llevar un cabo guía y fuentes de iluminación o linternas (no menos de 2 por buzo).

A manera de protección, los guantes ayudarán a evitar cortes y raspaduras, más probables que lo habitual (elementos puntiagudos y cortantes, metales oxidados, maderas astilladas, etc.). En igual sentido es aconsejable el uso de un traje más resistente y casco o capucha.

Dado que la flotabilidad es un factor más critico en estas inmersiones, el uso de BC ó chaleco compensador es doblemente importante. Es preferible el uso de un BC técnico, con el que además de poder sujetar más equipamiento, lograremos una mejor posición de desplazamientos.

Entre las recomendaciones más importantes destacamos:

Hacer una buena planificación del buceo y no olvidar que conviene recorrer los restos desde la parte más profunda hacia la menos profunda, evitando ascensos y descensos alternados.

Es importante tener un buen control de la flotabilidad para minimizar las probabilidades de cortes y enganches, y un movimiento de aletas controlado a fin de evitar la dispersión de sedimentos y, por ende, la correspondiente disminución de visibilidad.

En caso de que la inmersión se desarrolle en el interior del naufragio, deberá respetarse la "regla de los tercios" aplicable al buceo en espacios cerrados: un tercio para la ida, un tercio para el regreso y un tercio de reserva.

Analizar detenidamente las condiciones de cualquier espacio cerrado antes ingresar en él, asegurándose de que nada pueda bloquear la salida.

Más que nunca deberá prestarse especial atención a las normas de seguridad planificando la inmersión y aplicando márgenes de seguridad más conservadores que los usados normalmente y aunque resulte obvio, bajo ninguna circunstancia "jamás bucear solo".

Autor: Florencia V. Lambertine.

 

(click en las fotos)