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Angra dos Reis y sus islas

Angra dos Reis se localiza a 150 km al sur de Río de Janeiro, en la Bahía de Ilha Grande, donde la sierra alcanza al mar.

Esta zona fue descubierta por André Gonçalves, en 1502, aunque tan solo a mediados del siglo XVI comenzó su colonización. Entre su patrimonio histórico Angra cuenta con numerosas obras arquitectónicas y entre ellas la capilla Santa Luzia, que data de 1632 y es el segundo templo más antiguo de Brasil.

Importante puerto comercial por donde ingresaban esclavos y se exportaba primero oro de Minas Gerais y luego café, a partir de 1970, y con un sostenido crecimiento del turismo, comenzó un nuevo ciclo de desarrollo.

Con su particular geografía que forma un litoral irregular con 365 islas e islotes sobre un mar verde esmeralda, bahías y ensenadas en las que se asientan pequeños pueblos de pescadores que, dispersos entre sus playas, le otorgan al paisaje un aire bucólico.

La conjunción de dichos elementos con una exuberante vegetación, hacen de esta bella y salvaje región una escala perfecta para los amantes de la naturaleza y un sitio ideal para la practica de los deportes náuticos, más información .

Durante enero y febrero esta región es elegida como destino de vacaciones por miles de veraneantes ya que cuenta con una excelente infraestructura de hoteles y posadas, bares y restaurantes, muchos comercios y servicios para el viajero. No deje de ir al puerto y embarcarse en uno de los "saveiros" o "scunas" cuyo recorrido le permitirá descubrir alguna de las islas cercanas.

Hay muchas opciones de playas de arenas blancas y aguas verdes y cristalinas como la pequeña playa da Ribeira, do Tanguá, Figueira, Vila Velha, do Bonfim, donde se localiza Nossa Senhora do Bonfim, en el islote de igual nombre, Biscaia, Mambucaba, Vermelha y Praia Grande por citar algunas.

Un punto turístico muy interesante es el Monumento a los Náufragos do Aquidabã, en la Ponta Leste, en Jacuacanga. Fue construido en homenaje a los muertos por la explosión del navío de la armada brasilera ocurrida en 1906.

La isla de Gipóia, a menos de 20 minutos de navegación, es el punto más concurrido por embarcaciones de paseo y particulares, su popular playa de casi un kilómetro, es de fina arena blanca que termina junto a una espesa vegetación nativa, en tanto que sus tranquilas aguas la hacen por demás apta para la practica de todas las variantes de deportes náuticos.

La Ilha Grande, la mayor de las islas de la bahía, ofrece más de 100 playas dispersas en sus 190 km cuadrados. Originalmente refugio de piratas y luego punto de tráfico de esclavos, sirvió después como presidio, funcionando allí el Instituto Penal Cândido Mendes, localizado en la Ensenada de los Dois Rios y que fuera demolido unos años atrás.

La isla es considerada como área de protección ecológica y casi el 33 % de su superficie forma el Parque y Reserva Biológica de Praia do Sul. No se permite el tránsito de automotores ni el camping libre. La villa de Abraão, con algunas pousadas y puestos de artesanía, es el centro de la actividad turística de la isla.

Siguiendo alguno de sus muchos senderos, podemos acceder a lugares encantadores como una cascada de más de 15 m de alto que forma una pequeña piscina natural, o alcanzar los 980 m de la cima del Pico do Papagayo y disfrutar de una de las más bellas vistas de la isla.

También merece visitarse la mansión de Morcego, en la Ensenada do Abraão, construida por el pirata español Juan Lorenzo en 1629 y en cuyo interior se conservan valiosos objetos de la época colonial.

Otras islas que integran este archipiélago y que bien vale la pena conocer son: Cataguases, muy frecuentada los fines de semana, Dos Porcos, Das Flechas, las islas Botinas, y la isla De Arroz, donde en verano podrá refrescarse con una cerveza y saborear un exquisito "pastel de camarao" mientras escucha un poco de música "ao vivo".

Autor: Hernando G. Villalba