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Calcuta, pasaporte a la India Oriental

Calcuta es la capital del estado de Bengala Occidental, siendo por su ubicación, la entrada vibrante al este de la India y el acceso más usual a Nepal, Bután y Bangladesh. Bengala se caracteriza por sus bosques siempre verdes, lujuriosas selvas tropicales, ríos torrentosos y hermosas playas soleadas, espléndidas celebraciones, deslumbrantes santuarios y un pueblo heterogéneo.

Hace aproximadamente tres siglos, el inglés Job Charnock estableció un puesto de comercio para la Compañía de la India Oriental en las riberas del Hooqhly. Aquí en el emplazamiento de la pequeña aldea de Kalikata, creció posteriormente Kolkata (Calcuta).

Formal y elegante en su núcleo, extendida sin embargo, en una desorganizada dispersión; con un temperamento que es pura juventud pero con una mente a la que rondan los recuerdos de mil años; victoriana de apariencia y bengalí de corazón.

Un millón de personas de todos los rincones de la India pasan a torrentes por el pesado puente Howrah, hierven alrededor del río Hooqhly, que es la sangre vital de la ciudad, se congregan a lo largo de las bulliciosas avenidas de la urbe, se aprietan por sus estrechas callejas. Luego se llega el Maidan, un extenso parque público, que puede considerarse como el corazón de Calcuta.

El Fuerte William, el blanco edificio conmemorativo victoriano, las villas Paladinas y los magníficos jardines Botánicos son los símbolos del Raj británico cuando Calcuta era la capital de la India.

La Plaza de Dalhouise, con su Casa de los Escritores del siglo XVIII y los altos edificios modernos, la Chowringhee Road de resplandecientes comercios, restaurantes, hoteles y cines. Pero en la vieja Calcuta del norte en las afanadas calles de Shambazaar en el templo de Kali en Kalighat, Calcuta es intensa y fervientemente india.

Con su rica herencia cultural, el teatro y el cine bengalíes se encuentran entre los mejores del mundo. Las bibliotecas y las galerías de arte están siempre abarrotadas, y sus cafés zumban de debates literarios interminables. Este es el lugar de nacimiento del gran Rabindranath Tagore y la cuna del Renacimiento indio.

Desde su aeropuerto internacional, las líneas aéreas "India Airlines" y "Air Alliance" entre otras, la conectan con las principales capitales del mundo y con todas las poblaciones importantes del país.

También hay servicios regulares de trenes y una completa red de carreteras que la comunican con cualquier localidad de la India. Taxis, autobuses, metro y "rickshaws" a motor son los medios de transporte urbano disponibles.

No lejos de Calcuta está el Puerto Diamante, en la boca del río Hooqhly. Digha, una ancha playa un poco más al sur, cuyas arenas doradas son bañadas por las aguas de la bahía de Bengala y sus bosquecillos de casuarinas se mecen suavemente al ritmo de las olas.

En Birbhum, el país de los héroes, hay una plantación de mangos donde Rabindranath Taqore inició un experimento único de educación. Hoy, Shantiniketan, morada de la paz, es una universidad que atrae a estudiantes de todo el mundo.

Durgapur es la ciudad industrial de Bengala. Wishnupur exhibe templos y relieves de delicada terracota. El famoso caballo de la artesanía popular "bankura", es originario de uno de sus pueblos.

Encaramado en el techo del mundo está Darjeeling, popular centro de montaña, al que se accede en auto desde Bagdogra o mediante un encantador tren de miniatura, uno de los más elevados del mundo, que pasa a través de junglas, arrozales, jardines de té y bosques de pinos. La ciudad es un laberinto de escalones y terrazos, y está repleta de pequeños bazares exóticos, seductoras villas, bosques y jardines, todo ello a los pies del imponente y nevado Monte Kinchindjinqa.

Un recorrido interesante desde Darjeeling, es ir por carretera hasta Tiger Hill y contemplar la salida del sol, luego en el camino de descenso detenerse en Ghoom para ver su antiguo monasterio budista. Más allá Kuseong, otra estación de montaña, desde donde pueden apreciarse extensas llanuras. Kalimpong, otro pintoresco y rústico centro de montaña, con sobrecogedoras vistas del Himalaya y reconocidas artesanías tibetanas.

Los montes del norte de Bengala descienden a exuberantes llanos donde se manifiestan las ruinas cicatrizadas por el tiempo de las capitales medievales musulmanas. Gour, otrora capital del estado, y la cercana Pandua, tienen algunas de las mejores muestras de arquitectura medieval bengalí.

En Murshidabad se decidió la suerte de la India en el siglo XVIII, ya que los Nababs de Bengala perdieron su reino ante los británicos. Además de las importantes reliquias de dicho pasado, es famosa por las sedas, el marfil trabajado a mano y los artículos de latón.

Fuente: Oficina de Turismo de la India

      


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