actualizado el
10/12/18

 buscar en el sitio
 servicios
 enlaces
 agregar a favoritos
 quienes somos
 herramientas
 mapas
 el clima
 horas,medidas &
 distancias
 tipo de cambio
 aeropuertos
 la electricidad
 lista para viajes
 accesos a
 embajadas
 oficinas de turismo &
 cybercafes
 
 notas de viajes 
Seychelles, un paraíso en el Indico

Las 115 islas de granito y coral que componen el archipiélago de las Seychelles, se extienden como esmeraldas sobre 1 millón de kilómetros cuadrados de aguas azules en el sudoeste del Océano Indico entre Africa, India y Madagascar. Cubren 280 kilómetros cuadrados y tan solo 30 están habitadas por poco más de 70.000 personas.

Llamadas “el jardín del Edén” por su desbordante belleza y cubiertas por bosques tropicales, contienen especies que no se encuentran en ningún otro lugar de la tierra. Su clima es húmedo, cálido y muy agradable todo el año, con probables chaparrones de tipo tropical entre octubre y abril.

Piratas y marinos árabes navegaron sus aguas durante años, pero recién a mediados de 1700 los franceses se establecieron en ellas. En 1814 fueron cedidas a los británicos, estableciendo su capital en Victoria. En 1976 obtuvieron su independencia.

El viajero encontrará una buena infraestructura turística, siendo posible alojarse en confortables hoteles frente al mar, en pensiones atendidas por sus dueños o en remotos recreos isleños, todos ellos caracterizados por la hospitalidad criolla.

Muchos hoteles han sido concebidos en total armonía con su entorno e integrados a la naturaleza como las rocas o las plantas que lo rodean, cuyos exclusivos bungalows no superan la altura de las palmeras.

Mahe es la isla más grande y bella de todas, allí se asienta la capital Victoria, ciudad tranquila que reúne la actividad comercial y política de la nación. Su aeropuerto internacional es la puerta de entrada a Seychelles.

Sus bellas playas están protegidas por barreras de coral y no son peligrosas en absoluto, pero hay que tener en cuenta que durante los meses de julio y agosto la marea sube bastante al atardecer en la costa sur de Mahe y algunas playas pueden reducir su tamaño habitual. Complementan sus paisajes imponentes picos y una exuberante selva tropical.

Recomendamos visitar el Mercado Central y el National Museum y por supuesto hacer la excursión en barcos de fondo transparente al parque marino de Saint-Anne.

La segunda isla en importancia es Praslin, esta a sólo 15 minutos en avión de Mahe. No puede perderse el Valle del Mal, en el corazón montañoso de la isla. Un bosque virgen, que contiene los más altos porcentajes de especies endémicas del mundo, allí se encuentran los famosos coco-de-mer (cocos de mar), crecen en palmeras gigantes, tan apreciados antiguamente en todo el mundo como afrodisíaco y como antídoto para muchos venenos.

En la Digue el tiempo parece haberse detenido, es muy tranquila, hay muy pocos automóviles y todavía se usan carros con bueyes como medio de transporte. Aquí encontrará una de las playas más bonitas del archipiélago, Anse Source d'Argent, coronada con rocas graníticas hasta la orilla.

Entre las islas más pequeñas pero no menos atractivas se destacan Silhouette, de una belleza salvaje y primitiva que se mantiene inalterable a través del tiempo, protegida por los arrecifes de coral que la rodean.

También ofrecen lo suyo las islas Desroches, que se levanta apenas 3 m sobre un atolón de coral en un mar azul, d’Arros y Poivre, verdadero paraíso para el buceo y la pesca deportiva. Finalmente Bird Island, colonizada por millones de golondrinas de mar durante parte del año.

Las islas ofrecen todo tipo de actividades entre las acuáticas destaca el buceo. La diversidad y cantidad de su vida marina es realmente excepcional, hace imaginar un inmenso acuario de aguas cálidas y cristalinas.

Coloridos arrecifes poblados de pulpos, centollas y tortugas acuáticas se encuentran a escasa profundidad en las islas internas. También es posible bucear en restos de naufragio en medio de meros y rayas, o incluso apreciar a los majestuosos tiburones ballena que visitan regularmente esta aguas.

Autor: P. Horvath


(click en las fotos)